La casa natal de Adolf Hitler en la localidad de Braunau am Inn fue inaugurada oficialmente como comisaría de policía, tras una remodelación de varios años que requirió una inversión de 20 millones de euros.
La decisión del gobierno austriaco busca neutralizar de forma permanente la atracción del inmueble como centro de peregrinación para grupos de extrema derecha y simpatizantes del régimen nazi. Durante el acto oficial, el ministro del Interior, Gerhard Karner, reafirmó la responsabilidad del Estado para afrontar el legado histórico del sitio, el cual mantendrá en su exterior una piedra conmemorativa dedicada a las víctimas del Holocausto.



