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El flagelo de los despojos / Aflora el arte azul del engaño /El cártel inmobiliario, su pesada losa

Por Miguel Ángel Velázquez

EL CINISMO, UNA de la armas predilectas, de las más usadas por la oposición de derecha en la ciudad, tiene en Federico Döring a su más conspicuo representante, y con ese “don”, el político se lanzó a culpar a quien fuera de los pecados de su partido: los panistas azules. 

CON LOS OJOS cerrados y la nariz bien sujeta entre el pulgar y el índice, Döring se tiró a los procelosos mares del engaño, como es su costumbre, para atacar primero y tratar de culpar después a los miembros de Morena de las acciones en las que probablemente estén embarrados los panistas. 

SE TRATA DEL despojo, un delito que requiere toda una red de complicidades para poder existir y seguramente más que cualquier otro organismo político, el PAN tiene entre sus filas a quienes hacen posible la fechoría. Se trata de abogados, notarios y políticos dedicados a robar el patrimonio de lo que menos pueden, es decir, a quienes consideran débiles, los dejados del poder. 

EL CONTEO DE este ilícito tiene un registro de casi 2 mil denuncias en lo que va del año y las colonias más afectadas son Del Valle, Narvarte, Roma y Condesa, aunque es necesario advertir que hay casos aún no resueltos en Iztapalapa y en la alcaldía Gustavo A. Madero, entre otras.

CURIOSAMENTE, LOS LUGARES más afectados son algunas colonias donde gobiernan los panistas o sus afiliados. El antecedente más cercano al asunto es el llamado cártel inmobiliario, que tanta fama les ha dado a los azules, y es que no hay mucha diferencia. El despojo y el engaño en los departamentos en condominio tienen un mismo vértice: las argucias legales que permiten que suceda. 

LAS PRUEBAS QUE acusan a los panistas son muchas, son claras y contundentes, hasta donde se nos ha informado y también el nombre de algunos militantes azules que han tenido que responder ante la justicia sobre su responsabilidad en este tipo de delitos. 

DÖRING TRATÓ DE sobarse el golpe antes de que lo asestaran y se lanzó al ataque para ver si alguien los apoyaba. El asunto es que nadie da crédito a los panistas que, se quiera o no, son culpables del problema de la construcción y venta de inmuebles que no existen legalmente, pero que se edificaron y se vendieron pese a que entre los mismos panistas se sabía que eso era un acto ilegal. 

POR ESO A todos los queda claro que Döring quiso esquivar un golpe que aún no llega, pero por lo pronto hay que destacar y poner por alto que la defensa y acusación panista denuncian una actuación que más que fuera de lugar hace sospechar de cada una de las palabras del legislador azul. 

EL ASUNTO ES delicado y puede ser el último clavo en el ataúd de un panismo que se muere con todo y que los de Morena le ponen oxígeno cada que pueden. Aguas, la historia no ha concluido.

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