Por supuesto, El Mayo Zambada no tenía propiedades, cuentas bancarias ni tarjetas de crédito a su nombre, aunque la riqueza que se le atribuye sería suficiente para incluirlo en la lista de Forbes.
Seguramente fue algo que aprendió de los políticos: esconder su patrimonio tras la fachada de amigos o familiares. La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) tiene los registros.
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, ofreció hacer pública la información. Viene un agarrón –otro– con el gobierno de Estados Unidos por la fortuna del narco, porque el juez Brian Cogan le impuso una sanción de 15 mil millones de dólares y van a exigir prioridad. El Mayo ya cerró su propio expediente: quiere que lo dejen morir en paz en su celda, pero dejó algunos fierros en la lumbre


