La andanada contra el INE

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No está claro qué podría pasar mañana en la Cámara de Diputados con la presentación de la Reforma Electoral del Presidente.

Si nos atenemos a lo que se ha dicho estos días la reforma no va a pasar. Quizá la razón de López Obrador al presentarla sea evidenciar a quienes se oponen a ella, como lo hizo con la Reforma Eléctrica, y así abrir otro frente de batalla y polarización para poner en evidencia a la oposición ante sus millones de seguidores.

Cabe también que en estos días se den procesos de negociación, pero como andan las cosas la impresión que prevalece es que serán tiempos de presión hacia algunos legisladores de oposición buscando que apoyen la reforma.

Insistimos, si nos atenemos a lo que la oposición ha planteado, incluyendo al veleidoso y escamado PRI, no hay manera de que sea aprobada la reforma en los términos en que está.

Su contenido obliga a una gran cantidad de cambios constitucionales que tendrían que recorrer el país para que pudieran ser aprobados en caso de que las cámaras den el visto bueno; recordemos que el siguiente paso es que al menos 17 Congresos estatales lo hagan.

Por lo que se conoce del Plan B, la situación podría ser similar. No hay hasta ahora un documento oficial que permita conocer de qué se trata, pero por lo que se ha filtrado en redes y medios por legisladores morenistas todo indica que el proyecto alterno también sería desechado por la oposición.

El Plan B podría ser aprobado en el Legislativo, se requiere de la mitad más uno, pero por lo que ha manifestado la oposición en su conjunto terminarán en largos y farragosos litigios en la Corte, la cual una vez más será el centro. Dice el Presidente que el Plan B no es constitucional, pero es legal, veremos qué dice la Corte, porque en esa instancia terminan las especulaciones y decisiones.

Un factor importante para cualquier decisión que se tome respecto a la reforma debe considerar los tiempos por venir. El año que entra se celebrarán dos estratégicas elecciones, políticamente hablando, para gobernador en Coahuila y Edomex.

La reforma no cambiaría en nada el desarrollo de estos procesos, pero sin duda puede influir en ánimos, presiones, debate y eventualmente en su desarrollo.

El otro elemento que tiene que ver con el tiempo es que el Presidente quiere que la reforma se apruebe para que se aplique, sin cambiarle una coma, en el proceso electoral de 2024. Si así fuere todo va a ser contracorriente, lo cual no permitirá espacio al INE para lograr conocerla a detalle, elemento fundamental para su inmediata aplicación.

El factor humano es clave, recordemos que somos los ciudadanos quienes instrumentamos el proceso electoral.

No somos de la idea de que el INE no se toca como se ha querido interpretar en algunos ámbitos de gobierno. No creemos que esté en el ánimo de quienes defienden al instituto el no llevar a efecto cambios que lo lleven a que como parte ejecutora en el desarrollo democrático de los procesos electorales puede hacer un factor más efectivo sin por ningún motivo perder su autonomía.

El debate está en qué tipo de cambios se le deben hacer y cuáles son los tiempos en que se deben debatir el contenido de las propuestas para depurar y, por ende, desarrollar cada vez mejor el trabajo del INE sin que pierda su gran valor, la autonomía.

Está claro que la andanada del Presidente y sus seguidores incondicionales no va a parar. La “corcholata” mayor cada vez que puede arremete contra el instituto. Lo hizo el pasado fin de semana no casualmente pasando por alto las ilegalidades que en su nombre pintan las bardas del país.

La andanada pase lo que pase no va a parar.

RESQUICIOS.

El pasado sábado empezó el otro mundial. El nivel de juego es otro, está muy claro quiénes son los protagonistas y quiénes fueron con esperanza, más que con realidad. Argentina empieza a mostrar otra cara y tiene a Messi, como en el 78 volverá a enfrentar a Países Bajos. Concacaf mostró su nivel, ni hablar somos de medio pelo.

Javier Solórzano

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