jueves, febrero 29, 2024

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Noticiero del Pasado Yucateco:La esquina que nos desaparecieron

Por Antonio Novelo Medina

Una esquina que nos “desaparecieron”, ya sea por negligencia o por intereses políticos una pintura mural que estuvo por más de 100 años en el crucero de las calles 58 x 65, conservamos una foto en nuestros archivos y una descripción de la misma que tomamos de un novedoso libro titulado “LAS ESQUINAS DE MÉRIDA” de la autoría de Raúl A. Novelo López, que muy pronto lo presentará a consideración del público lector y que nos dará a conocer con detalles de los cruceros meridanos que le ha dado fama a la Ciudad Blanca, en el 482 aniversario de su fundación el próximo 6 de enero de 2024.

La información tomada del libro Las Equinas de Mérida,

“Las Dos Caras”

(calle 65 x 58 centro)

Este edificio lo ocupó, desde el 19 de febrero de 1875, la tienda de abarrotes Las Dos Caras, propiedad de Manuel Zapata Martínez, siendo popularmente conocida como Casa Zapata. El predio estaba localizado en la intersección de la 1ª calle de los Hidalgos, hoy 65, por 3ª calle de los Rosado, hoy 58, según la nomenclatura citadina de aquellos años. En el año de 1915, una turba enardecida – instigada por Abel Ortiz Argumedo – saqueó el negocio pretextando escasez de maíz, por lo que el negocio cerró sus puertas.

Años después, en 1932, en el local abrió la farmacia y comenzó al mismo tiempo la fabricación del talco “Las Dos Caras”. Los señores José María Medina Ayora y Álvaro Torre Díaz se plantearon, dado el relativo aislamiento de la península, la necesidad de importar materia prima desde Italia para la fabricación del talco.

La pintura que da nombre a esta esquina se tiene noticias de ella a principio del siglo XX de autor desconocido, esta pintura, es el emblema de la esquina. Recordemos que hasta hace algunos pocos años, la ocupaba la farmacia del mismo nombre – que tenía entre sus productos insignia, y que aún se puede conseguir en farmacias y supermercados, el famoso talco boratado, muy solicitado en nuestro trópico meridano para paliar los estragos del mal olor que causa la transpiración de axilas y pies.

Además de la pintura, la esquina contaba con una “quintilla” anónima de la que toma su nombre:

Si con dos caras pintado

ves el tiempo áspero y duro

es que siempre desvelado

con una ves lo pasado

y con la otra lo futuro.

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