miércoles, enero 14, 2026

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Viernez de Vejentud . La casa de Mejorada

Imperdible la columna de este viernes del abogado Pedro F. Rivas Gutiérrez

El privilegio del retorno a nuestros espacios de infancia …

De ocho hermanos que éramos quedamos seis, dos se nos adelantaron. De los seis, cuatro vivimos en Mérida, uno en Cancún y otra en donde la pongan porque, como es religiosa, la mandan cada jueves y domingo a donde se necesite. Cada mes viene el de Cancún y tenemos una cena. Y cada año viene de vacaciones la de quién sabe dónde y tenemos la reunión anual de la familia ampliada (ya somos más de 60) y una semana de actividades de los hermanos que quedamos.

Esta vez tuvimos la oportunidad, gracias a la gentileza de buenos amigos, de visitar una de las casas en los que vivimos con mis papás. Fue la que habitamos más tiempo antes de tener casa propia y la primera en la que estuvimos completos, pues ahí nació la octava.

La remodelaron, pero fuera del baño y un pasillo transformados en cocina, la cocina antigua en baños y bodega, así como el lavadero convertido en recámara de lujo, la estructura está intacta y lo mejor de todo es que conservaron los pisos de pasta originales. ¡Genial!

Pobres de nuestros anfitriones, habían preparado toda una explicación de los cambios y el destino de cada pieza y no pudieron articular palabra alguna.

¡Esta era ventana, no puerta! ¡Aquí dormíamos las niñas y allá los varones! ¡Este era el cuarto de papá y mamá! ¡Aquí estaban los muebles de mimbre de la tía Concha! ¡En esta terraza nadábamos cuando se encharcaba! ¡Aquí estaba el teléfono y allá el radio! ¡Qué altos están los muros por los que pasábamos a los techos de las otras casas, no sé cómo ninguno de nosotros se mató! ¡Miren, conservaron las armellas del tendedero! ¿Se acuerdan cuando…? Y mil comentarios más, desordenados, continuos y estridentes. Al final de la visita, nuestros amables anfitriones nos obsequiaron un tentempié con refrescos y exquisitos bocadillos, que no interrumpió la letanía de recuerdos felices.

Somos privilegiados, no todos tienen la oportunidad de visitar la casa en la que transcurrió gran parte de su infancia y gozar recuerdos paso a paso en los mismos espacios, aunque eleganteados, claro. Después de la tradicional reunión de la familia ampliada, creo que esta visita fue la más significativa de este encuentro anual.

Ya sé que ustedes no vivieron ahí, pero a lo mejor experimentaron vivencias similares, porque en el fondo no somos muy distintos. Por eso se los conté, para que se alegren conmigo. Gracias.

PFRG

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