La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que en relación con la demanda de operar sobre la neoliberal Ley-Issste-2007-Calderón-Beltrones, ese objetivo “ya fue atendido en buena parte con el Fondo de Pensiones para el Bienestar” (16.7.26). ¡Difícilmente! En el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) basado en cuentas individuales administradas por las Afore, el cobro sobre saldo –no sobre el flujo (aportaciones)– genera costos acumulados significativamente mayores para los trabajadores mientras asegura utilidades inerciales a las Afore.
Sus ingresos se basan fundamentalmente en ese cobro como porcentaje fijo sobre el total de los activos bajo gestión. Esas utilidades se preservan robustas, aun con la reducción de comisiones implementada con el parche AMLO a la LeyIMSS-2020. Entre enero y mayo de 2026, las Afore registraron utilidades netas por 7 mil 753 millones de pesos: un buen incremento respecto al mismo periodo de 2025, mientras sus ingresos por comisiones ascendieron a 19 mil millones de pesos.
La aparente paradoja entre mayores utilidades a pesar de menores comisiones se explica por el crecimiento exponencial de la base de activos. Al cierre de 2025, el SAR administraba 8.3 billones de pesos, 23.8 por ciento del PIB: un aumento de 1.5 billones de pesos respecto al año anterior. Las aportaciones patronales obligatorias, que subieron de 5.15 a 9.5 por ciento en 2025 (con meta de 15 por ciento para 2030 por el parche AMLO a la Ley-IMSS-2020), inyectaron un flujo masivo de capital fresco al sistema.
Para los trabajadores, la “utilidad” se refleja en los rendimientos netos generados por la inversión de sus ahorros. Desde 1997, ese rendimiento promedio histórico se sitúa en 5.02 por ciento real. En 2025, el SAR generó plusvalías por 1.14 billones de pesos. Aunque las comisiones bajan por el parche AMLO a la Ley-IMSS-2020, su impacto es dual: apenas beneficia la pensión final: Consar estima optimistamente que en 5 por ciento.
Pero el cobro sobre saldo porta una característica matemática fundamental que lo hace problemático a largo plazo: la base gravable crece exponencialmente. Las Afore cobran sobre las nuevas aportaciones, las aportaciones acumuladas de todos los años anteriores, y los rendimientos generados. Esto significa que, al final de la vida laboral de un trabajador, la mayor parte de la comisión se cobra sobre el dinero que ya había sido gravado en años anteriores.
Es un cobro más barato en los primeros años de cotización, pero se vuelve exponencialmente más caro en las últimas décadas de la vida laboral. Según el regulador nacional Consar (2.6.2015), “las Afore cobran una comisión por los servicios que brindan en relación con las cuentas individuales de ahorro para el retiro propiedad de los trabajadores. Las Afore sólo cobran un tipo de comisión: la comisión sobre saldo. Al ser anual, ella se calcula en función de un porcentaje que se aplica al saldo acumulado de la cuenta individual. Las Afore reportan en pesos y centavos el cobro de este concepto”.
Y el 21.11.2025, la Junta de Gobierno de la Consar comunicó que “la disminución de las comisiones a 0.54 por ciento permitirá un ahorro adicional para los trabajadores de 6.9 mil millones de pesos, que sumará un ahorro total de 214 mil millones de pesos en 2031 desde que se aplicó la reducción de comisiones” por el parche AMLO a la Ley-IMSS-2020 (El Universal).
Todo lo anterior, claro, sin tocar el corazón del modelo neoliberal y sólo bordando dentro sus limitaciones estructurales. ¿Cuál es –hasta ahora– la respuesta gubernamental? Con los dos parches de AMLO como escudo: tibio ajuste al IMSS-2020 y el cuestionado e inestable Fondo de Pensiones para el Bienestar-2024, la presidenta Sheinbaum dispone apenas como mínimo remiendo una aseguradora –sólo “pagar” magras rentas vitalicias sobre bajísimas pensiones– supuestamente “pública y solidaria”, donde todo el negocio de las Afore queda intacto, claro, empleando más recursos públicos para preservar incólume el modelo neoliberal al seguir pagando pensiones en México depositando las contribuciones obligatorias de los trabajadores en las cuentas individuales-Afore-aseguradoras privadas y rentas vitalicias.
El negocio de las Afore: la comisión sobre saldo. Así que el Fondo de Pensiones para el Bienestar es, en rigor, otro mal diseñado y financieramente inestable parche al SAR que sólo patea el bote y representará en el mediano plazo un muy alto costo para las finanzas públicas –reconocido hasta por la OCDE– que corresponderá atender al sucesor(a) de la presidenta Sheinbaum. Como tal, el parche muy difícilmente atiende la legítima demanda de operar correctivamente sobre la neoliberal Ley-Issste2007-Calderón-Beltrones.
Gustado Leal F. UAM.X



