Aprovechando que el Ayuntamiento panista de Mérida instalará una réplica de la Estela 18 de Uxmal en el inicio de Paseo de Montejo como un homenaje permanente a la mujer maya, debería también retomar una exigencia que desde hace años han planteado ciudadanos, colectivos, organizaciones civiles y comunidades originarias: retirar el monumento dedicado a los conquistadores españoles ubicado en el remate de ese mismo paseo.
Resulta vergonzoso que se sigan enalteciendo figuras de invasores, colonialistas y asesinos que tanto daño causaron a los pueblos originarios. Ese monumento representa un símbolo del colonialismo y del racismo cuyas consecuencias siguen presentes en Mérida.
Es incongruente que, por un lado, se impulse un reconocimiento a la mujer maya y al legado de la civilización maya y, por otro, se mantengan en ese mismo espacio estatuas que exaltan a quienes encabezaron la invasión y la conquista, afectando profundamente a los pueblos originarios de Yucatán.
La administración encabezada por Cecilia Patrón debería actuar con congruencia. No basta con impulsar actos simbólicos mientras se conservan monumentos que, para muchos sectores de la sociedad, representan violencia, despojo y opresión histórica.
Más allá de los aplausos de sus aduladores, es momento de escuchar las demandas ciudadanas, asumir un compromiso con la memoria histórica de los pueblos originarios y actuar en consecuencia. La congruencia también implica cuestionar y retirar los símbolos que perpetúan el racismo y la glorificación del colonialismo.
Abraham Bote Tun



