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Recordando al caricaturista Progreseño Carlos Dzib Arvizu

Por El cronisra de #Progreso

Carlos Dzib Urbizu, conocido artísticamente como “Dzib”, fue una de las figuras más importantes de la caricatura mexicana del siglo XX y, sin duda, uno de los artistas más destacados originarios de Progreso, Yucatán.

Nació en Progreso, Yucatán, en 1939 (algunas fuentes señalan 1940) y estudió para maestro normalista antes de dedicarse profesionalmente al dibujo y la caricatura

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Su madre no veía con buenos ojos que se dedicara a la caricatura y su padre falleció cuando Carlos era joven; él mismo comentó que su padre había muerto unos quince años antes de la publicación de «La autopsia dirá si vive».

Sus primeros trabajos aparecieron en la revista El Faro de Yucatán durante la década de 1960. Posteriormente emigró a la Ciudad de México, donde desarrolló una carrera que lo llevó a convertirse en un referente nacional del humor gráfico.

Lo que distinguió a “Dzib” fue su extraordinario manejo del humor negro, la crítica social y la sátira política.

El reconocido caricaturista Eduardo del Río, según señala la Gaceta Peninsular, llegó a considerarlo uno de los máximos exponentes del humor negro en México.

Sus cartones se caracterizaban por una mezcla de inteligencia, ironía y una visión crítica de la realidad.

Sin embargo, además de sus caricaturas para adultos, tuvo una importante labor educativa, ilustrando numerosos libros de texto gratuitos de la SEP, así como publicaciones infantiles como Chispas, Colibrí y El Brinco.

Millones de estudiantes mexicanos a nivel nacional, crecieron viendo sus dibujos sin saber que habían sido realizados por un artista progreseño.

Entre sus obras más conocidas destacan: «Permitido pecar» (1975). «¿Quién es Dzib?» (1979), «La autopsia dirá si vive» (1982) y «Forzudos contra mañosos» (1984).

Como señala la enciclopediayet.com, su talento alcanzó reconocimiento internacional cuando obtuvo el Gran Prix del Salón Internacional de la Caricatura de Montreal en 1978 y nuevamente en 1980, uno de los premios más prestigiosos de la caricatura mundial.

Lamentablemente, falleció de manera prematura en 1984, cuando tenía apenas 45 años y continuaba trabajando activamente en medios nacionales.

Su muerte impidió que su trayectoria creciera y se desarrollara más, sin embargo, en el momento de su fallecimiento ya era ampliamente reconocida en México y en el extranjero.

Para Progreso y para Yucatán, Carlos Dzib Urbizu representa un ejemplo de cómo un artista formado en el puerto de Progreso, pudo alcanzar relevancia nacional e internacional mediante el dibujo, el humor y la crítica social.

Actualmente es considerado una de las figuras más importantes de la historia de la caricatura yucateca.

Agregamos esta publicación de la página Ciudad y Puerto de Progreso de Castro, realizada el 22 de junio del 2021, con créditos de Isabel Quiñónez.

…»desde que comenzó a desusar la razón tuvo en mente ser caricaturista -escribió en «Ridiculum de Dzib»-; su mamá le aconsejaba que mejor fuera un hombre de provecho.

Su papá era diferente, él había muerto cuando Carlos tenía 4 años de edad.

En 1960 obtuvo el título de maestro de escuela primaria en Mérida y se trasladó a la ciudad de México para realizar su vocación gráfica.

Al tiempo que se ganaba el pan con el magisterio comenzó a publicar.

Su experiencia magisterial fue breve, pero el trato con los niños le sería útil para ilustrar varios libros de textos gratuitos: «Había una vez, Había otra vez», «Versos de a montón», «Cuántos cuentos cuentan… ¿Te lo cuento otra vez… ?» «Forzudos contra mañosos», póstumo, vio la luz debido a Palomo, (su amigo íntimo), el caricaturista Chileno que compartía con Dzib el placer del dibujo infantil.

Su trayectoria giró en torno al humor.

Practicaba el cartón político y el de crítica social.

Se complació en comentarios, guiños visuales a obras maestras, sus collages muestran una sutil, irreverente inteligencia.

Aficionado a la comicidad de Chaplin, Buster Keaton, Groucho Marx buscó especialmente la caricatura sin texto, esto es, que el trazo fuera cine mudo, gag, única, instantánea vía para la comunicación artística.

Su nota característica fue el humor negro; con éste fue reconocido como maestro por los caricaturistas de México.

Líneas temblorosas, ágiles, con un diseño limpio singularizan sitios macabros, desigualdades, sarcasmos, desgracias; personajes fantásticos o desvalidos se entreveran con urdimbre lúdica y en ese espacio no hay lugar para la piedad, es la risa quien asalta buscando una mirada cómplice.

Dzib los reunió en: «Permitido pecar», «¿Quién es Dzib?», «La autopsia dirá si vive»; en periódicos y revistas permanecen otros dispersos.

En 1977 ganó el sexto lugar en el Salón Internacional de la Caricatura (Montreal, Canadá) y en 1980 obtuvo ahí mismo el Gran Prix.

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