La negativa en la ratificación del T-MEC por parte de Estados Unidos podría provocar más casos como el de Toyota en México, con la reubicación de líneas de producción, o incluso escenarios más graves como el de Nissan, cuya planta en Morelos cerró, prevén casas de análisis.
Derivado de que la Unión Americana presentó su postura sobre el acuerdo comercial más importante del mundo, el área de análisis de Skandia detalló que el sector automotriz es el más vulnerable ante la no ratificación, debido a que depende de cadenas de suministro “altamente integradas”, en las que un vehículo “puede cruzar la frontera entre México, Estados Unidos y Canadá” varias veces antes de llegar al consumidor final.
“Tan solo la industria automotriz representa cientos de miles de millones de dólares en producción anual y millones de empleos directos e indirectos. La incertidumbre generada por las revisiones anuales también puede retrasar nuevas inversiones extranjeras, ya que las empresas requieren estabilidad jurídica para instalar nuevas plantas o ampliar sus operaciones”, señaló.
De hecho, el área de análisis prevé que grandes fabricantes “como General Motors, Ford, Stellantis, Toyota y Volkswagen” podrían verse obligados a replantear parte de sus estrategias de producción si persiste la incertidumbre sobre el marco comercial de Norteamérica.



