sábado, abril 13, 2024

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Perdónalas, Felipe, o ignorar la historia

“Las mujeres son tan libres como los hombres, porque somos hijos de ambos sexos y yo creo que no debo ser más que mi mujer, porque en ese caso cometeríamos una injusticia muy grande, como se está haciendo. Trabaja hija mía y así nomás te verás respetada y querida por los demás y así honrarás a la humanidad, que desde los anales de su historia clama porque se acabe esa clase privilegiada que vive sin trabajar, y en la holganza, trabajando millares de personas para ellos”, escribió Felipe Carrillo Puerto desde la cárcel, en 1912, a su hija Dorita.

Él fue un ilustre yucateco de avanzada.

Fue él quien otorgó todos los derechos políticos a la mujer yucateca para votar y ser votada, a la educación y a la cultura.

Fue él quien otorgó el derecho al divorcio para cualquiera de los dos cónyuges que lo solicitara y el reconocimiento de la mujer como dueña de su propio cuerpo. Como política de su gobierno, de tan pocos meses, las mujeres tenían el derecho a decidir si se embarazaban o no, a decidir si querían tener relaciones sexuales con el marido porque, si no se le permitía decidir sobre esto, en sí era una violación.

Cabe recordar que aunque el derecho al divorcio que promulgó fue de gran trascendencia no solo en el país sino a nivel internacional, en Yucatán hubo una férrea oposición de los conservadores, particularmente en Mérida donde las divorciadas o madres solteras, en pleno siglo XXI, siguen vistas sobre el hombro en una sociedad cerrada en los mandamientos religiosos sobre el papel de la mujer en la familia. En la que el sexo y el aborto, incluso, siguen siendo temas tabú, pero que las feministas carrillistas hablaban libremente en beneficio de la mujer.

Es cierto, Carrillo Puerto no resolvió la desigualdad y la violencia contra las mujeres, pero dio pasos gigantescos -acompañado por grandes e ilustres mujeres– en una sociedad ultraconservadora.

Las feministas yucatecas, lejos de las soldaderas y adelitas de la revolución donde todo se resolvía en revueltas y con las armas, fueron escritoras, periodistas, maestras u obreras en posiciones de poder con una sólida formación a la que se habían allegado a través de la lectura de trabajos europeos y norteamericanos.

Ellas buscaban reivindicar su condición en el espacio político y en el reconocimiento irrestricto de sus derechos ciudadanos. Por eso fomentaban escuelas y espacios de cultura a través de la lectura de libros y documentos de activistas y feministas europeas.

Así encontramos en registro histórico, en el Archivo General de la Nación, de extraordinarias feministas como Consuelo Zavala Castillo, Elvia Carrillo Puerto, Raquel Dzib Cicero, Candelaria Ruz Patrón, Rosa Torres González, Carmen Heredia Urcelay, Beatriz Peniche de Ponce, Dominga Castro Pastrana, Adriana Vadillo Rivas, Rosina Magaña, Amalia Gómez F. de Aguilar, Gregoria Montero de Alonzo, Adolfina. V. de Ávila, Consuelo Andrade, María Brito F., lsolina Pérez C., Candelaria Villanueva, Piedad Carrillo Gil, Fidelia González, Lucrecia Vadillo Rivas, Matilde Acevedo de Paullada, Natalia Medina de Colozzí, Aurora Domínguez de Irigoyen, Carolina Falero de Sauri, Francisca Ávila Gutiérrez, Mercedes Gual de Castellanos, Martina Pereira, Rosario Rejón, Ana María Espinosa y Consuelo Ruz Morales, por mencionar algunas.

Carrillo Puerto fue el que reconoció los derechos políticos de la mujer.

Durante su breve mandato, la historia registra que en Yucatán, por primera vez en el país, se reconoció el derecho de las mujer no solo a votar sino a ser votada. Fueron las yucatecas las primeras en ser regidoras y las primeras en ser electas como diputadas ante la Legislatura estatal.

El voto femenino de1923 es un hecho histórico carrrillista. En el país su incorporación constitucional fue en 1947 por el presidente Migue Alemán, pero fue hasta 1953 cuando se otorgó el reconocimiento pleno de la ciudadanía a las mujeres mexicanas por el Presidente Adolfo Ruiz Cortines.

Carrillo Puerto fundó la Universidad del Sureste, para que los hijos de los campesinos y los obreros asistieran libremente para adquirir conocimientos universales y científicos, particularmente, según sus propias palabras, “orientada a primordialmente hacia las clases populares, y muy particularmente hacia las mujeres, velando porque no queden rezagadas en las corrientes del progreso”.

Por eso en 1927 el H. Congreso local le declaró Benemérito del Estado de Yucatán.

Los yucatecos, particularmente las mujeres, tenemos mucho que agradecer a Felipe Carrillo Puerto por, junto con un grupo de valientes mujeres, tutelar los derechos de hombres y mujeres.

Vandalizar su obelisco erigido en el Paseo de Montejo, con el pretexto de la defensa de los derechos de la mujer el 8M, es mancillar la memoria de un gigante universal nacido en esta prodigiosa tierra del Faisán y del Venado. Es ignorancia sobre el pasado para actuar en el presente.

Hacerlo, protegido o protegida por una capucha, es más un acto de cobardía e ignorancia supina, una barbarie. Un dislate. Es recrear el delirio embriagado de aquellos que lo fusilaron un 3 de enero.

Merece Felipe Carrillo Puerto, en el año decretado por el gobierno federal para reconocer su talla universal, respeto a su memoria y un acto de desagravio de las autoridades locales ante tanta insensatez.

Mérida, Yucatán, marzo de 2024.

También puedes leerlo en: https://www.jhonnyoliverquintal.com/…/perdonalas-felipe…

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