La investigación busca reducir el daño cardíaco causado por esta enfermedad desatendida
Mérida, Yucatán, a 9 de septiembre de 2026.- El desarrollo de una vacuna terapéutica contra la enfermedad de Chagas, en el que participa la Universidad Autónoma de Yucatán UADY , se encuentra próximo a iniciar estudios clínicos en seres humanos, luego de varios años de investigación con resultados prometedores en modelos preclínicos.
El Dr. Julio Vladimir Cruz Chan, responsable del Laboratorio de Parasitología del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la UADY, destacó que esta investigación representa una alternativa para atender una enfermedad desatendida que continúa afectando a las comunidades de Yucatán y que puede permanecer sin ser detectada durante años.
La enfermedad de Chagas es causada por el parásito Trypanosoma cruzi y puede afectar tanto a personas como a animales, entre ellos los perros. En Yucatán, se estima que alrededor de 60 mil personas podrían estar infectadas, aunque existe un importante subdiagnóstico debido a que la enfermedad puede permanecer silenciosa durante más de 10 o 15 años.
“Los propios pacientes no saben que tienen la enfermedad porque cursa de manera silenciosa por más de 10, 15 años”, señaló el especialista.
Durante este periodo, el parásito puede permanecer dentro de las células y, con el paso del tiempo, afectar principalmente al corazón y ocasionar arritmias, dilatación cardíaca y otros daños relacionados con la cardiomiopatía chagásica.
Ante ello, la investigación busca desarrollar una vacuna terapéutica, dirigida a personas que ya tienen la infección, pero antes de que el padecimiento avance y genere complicaciones cardíacas.
A diferencia de las vacunas preventivas, esta estrategia busca estimular la respuesta inmunitaria del propio organismo para contribuir a eliminar el parásito y reducir la inflamación y el daño en el tejido cardíaco.
“Las vacunas terapéuticas se aplican cuando la persona ya tiene el agente infeccioso. En este caso, es Trypanosoma cruzi, que es el agente causal de la enfermedad de Chagas”, explicó Cruz Chan.
Los estudios realizados hasta ahora en modelos preclínicos, principalmente en ratones y perros, han mostrado una reducción de la carga parasitaria, así como de la fibrosis y la inflamación del tejido cardíaco. Estas investigaciones forman parte de un consorcio internacional en el que participan instituciones de México, Estados Unidos, Chile y Francia, entre ellas la UADY, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), Baylor College of Medicine, Texas Children’s Hospital, la Universidad de Toulouse y el Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez”.
El investigador resaltó que los trabajos desarrollados desde la UADY han contribuido de manera importante a la etapa preclínica, particularmente mediante estudios realizados en modelos animales. Actualmente, el proyecto se encuentra próximo a iniciar el estudio clínico de fase uno en seres humanos.
“Estamos muy cerca de probar la vacuna ya en humanos. Es lo que sigue ahora, el estudio de fase clínica”, puntualizó.
El especialista aclaró que este avance todavía no significa que la vacuna esté disponible para la población, pues será necesario completar las distintas fases clínicas para determinar su seguridad y eficacia.
Además, la investigación contempla además una vacuna para perros, debido a que estos animales pueden infectarse con T. cruzi y formar parte del ciclo de transmisión del parásito.
Los estudios realizados han mostrado resultados favorables en perros vacunados, particularmente en la prevención de alteraciones electrocardiográficas relacionadas con la cardiomiopatía chagásica. Estos resultados fueron publicados en la revista científica npj Vaccines.
Actualmente se desarrolla un nuevo estudio a gran escala para evaluar la vacuna en perros en combinación con un tratamiento antiparasitario. La estrategia podría contribuir a disminuir la transmisión del Chagas, debido a la estrecha convivencia entre estos animales y las personas.
Asimismo, el avance hacia la fase clínica abre una nueva etapa para esta investigación, que busca generar una alternativa terapéutica para las personas que viven con Chagas y contribuir, desde distintos frentes, a reducir la progresión y transmisión de esta enfermedad de particular importancia para Yucatán.



