sábado, mayo 30, 2026

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Docentes en ruta: el riesgo diario que nadie ve»

Lo ocurrido en el kilómetro 52+500 de la carretera Kinchil–Celestún no fue únicamente un accidente. Fue el reflejo de una realidad que durante años se ha normalizado en Yucatán: maestras y maestros que arriesgan su vida todos los días para llegar a las aula

Diana Abril Domínguez Huh y Krystel Joselyne López Cabrera regresaban a Mérida después de cumplir con su jornada laboral cuando una camioneta turística invadió el carril contrario.

Eran alrededor de las 12:30 del mediodía del lunes 25 de mayo. En el vehículo viajaban también otra docente no identificada (sobreviviente) y la pequeña Ximena Yocelyn, estudiante de primaria, además hija de Krystel. Ninguna volvió a casa.

Del otro lado tampoco sobrevivieron la conductora y otra mujer que la acompañaba, ambas turistas provenientes de Norteamérica.

Cinco vidas perdidas en una carretera que desde hace años acumula accidentes, denuncias ciudadanas y promesas sin concretarse.

La vía Kinchil–Celestún continúa operando con un solo carril por sentido, sin acotamientos adecuados y con tránsito constante de transporte turístico, vehículos de carga, pescadores y trabajadores del puerto. A pesar de ello, la ampliación total sigue pendiente.

Tras la tragedia, el gobernador Joaquín Díaz Mena anunció la intervención de cinco tramos críticos con recursos de la SICT. Es un avance necesario, pero representa apenas una parte mínima de una carretera que supera los cuarenta y siete kilómetros y que diariamente expone a cientos de personas.

Y ahí aparece una realidad que pocas veces entra en los discursos oficiales: el costo humano del docente itinerante.

En #Yucatán, miles de maestras y maestros viajan diariamente desde Mérida hacia municipios alejados para cubrir plazas, completar horas o atender interinatos. Algunos recorren más de 150 kilómetros al día para sostener escuelas rurales, telesecundarias o bachilleratos donde simplemente no hay suficiente personal.

Muchos salen antes del amanecer. Otros regresan de noche. Casi todos lo hacen absorbiendo gastos de gasolina, desgaste vehicular y, sobre todo, riesgos permanentes en carretera.

El sistema educativo funciona gracias a esa disposición silenciosa del magisterio.
Porque no solamente enseñan.

También conducen largas distancias, enfrentan caminos inseguros y sacrifican tiempo familiar para sostener la educación pública en comunidades donde su presencia es indispensable.

Las cifras oficiales hablan de accidentes viales. Pero no muestran cuántos docentes viven expuestos todos los días en los caminos del estado.

Según datos de seguridad vial, Yucatán registró 270 muertes por siniestros viales en 2024 y 276 en 2025. Sin embargo, ninguna estadística permite dimensionar cuántos de esos trayectos corresponden a trabajadores de la educación.
Y esa ausencia también es una forma de invisibilidad.

Lo ocurrido debería abrir una conversación seria sobre movilidad segura para el magisterio y sobre la necesidad de replantear cómo se asignan plazas y rutas laborales.

Hay acciones posibles y urgentes:
• Priorizar criterios de proximidad para cubrir vacantes e interinatos.
• Implementar transporte colectivo seguro para rutas magisteriales.
• Identificar y mapear carreteras de alto riesgo utilizadas por docentes.

No se trata únicamente de infraestructura.
Se trata de reconocer que detrás de cada aula hay personas que muchas veces ponen en riesgo su propia integridad para cumplir con su vocación.

Krystel llevaba a su hija porque era madre y maestra al mismo tiempo. Yocelyn hacía lo propio desde su espacio educativo. Ambas cumplían con lo que el sistema espera de ellas: estar presentes, enseñar, responder.

La pregunta sigue ahí, incómoda y urgente:
¿Cuánto más debe costarle a una maestra yucateca simplemente llegar a trabajar?

“Capacidad Sobre Ruedas” es el nombre de mi libro, pero hoy también parece describir la realidad de muchos docentes en Yucatán: personas que sostienen la educación moviéndose entre kilómetros, riesgos y sacrificios que pocas veces se reconocen.
Porque mientras el sistema exige capacidad, las carreteras siguen cobrando vidas.

#TeLoDijoFausinix
#CapacidadSobreRuedas

Fause René Bojórquez Castillo

Maestro de Ciencias Sociales y Formación Socioemocional en CONALEP Mérida II y COBAY Chenkú.
Maestría en Ciencias Sociales por la Escuela Normal Superior de Yucatán.
Autor de Capacidad Sobre Ruedas, coach motivacional y creador de contenido educativo bajo la identidad Fausinix.

Fuentes: Medios Digitales e impresos de Yucatan y Nacionales
Cifras: Ing. René Flores Ayora, auditor en seguridad vial / INEGI 2024.

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