48 años en la crónica del beisbol y aún hay muchas entradas por lanzar

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Por Andrés Novelo Basulto
«Hoy tiramos las 9 entradas, papá…» fueron las palabras que me dijo don Luis Cárdeña Herrera cuando salía en brazos de la cabina de transmisión Jorge Blanco Martínez, donde muchos años narró las jugadas y batazos de grandes estrellas que pasaron por el parque Kukulcán.
Hoy, llegando a una parte del juego muy avanzada, siendo ya 48 años de estar en el campo de las emociones repartiendo verbo y prosa, don Luis todavía luce como si el tiempo no pasara en su voz y fisionomía.
Siendo operador de audio en la XEZ, Radio 600 de Amplitud Modulada, recibió la oportunidad de ir en ascenso debido a que el destino le tenía preparado el recibir un documento de quién fuera director de la radiodifusora. Al recibir el ya mencionado, le encomendaron el entregarlo, a lo que respondió con toda tranquilidad, elegancia y educación «claro que sí, con mucho gusto». Con solo escuchar esa frase, quién recibía dicha respuesta quedaría fascinado con el fuerte tono y timbre de voz que sus oídos habían captado, situación que lo llevarían a ser de las voces radiofónicas más relevantes y posicionadas de la Península al ser promovido como locutor titular de la estación; el resto ya es historia.
Deleitando por radio y televisión las emociones de miles de aficionados y muchas generaciones que, cuando comenzó «el caballero de la crónica» a relatar lo que pasaba en los diamantes, muchos eran todavía unos niños que se sentaban junto a la radio de transistores a imaginarse y «ver» lo que del aparato receptor salía.
Muchos habrán escuchado de su voz las actuaciones de Fernando Valenzuela cuando era un joven de 17 años que sería el novato del año con los Leones de Yucatán jugando en el extinto parque Carta Clara en 1979. De la inauguración del Kukulcán en 1982 con el
Grand Slam de Von Joshua en la séptima y el Walk-Off en el mismo encuentro para que la serpiente emplumada comience con una bonita historia; el inolvidable 1984 con el campeonato consumado para los Leones de Yucatán frente a la tribu de Cd. Juárez de Zacatillo Guerrero; el sin hit ni carrera de Andrés Cruz; a Oliver Pérez en el Kukulcán; el Juego Perfecto en 2005 y el sin hit ni carrera en 2006 de Óscar Rivera; el glorioso campeonato del 2006; el día donde más de 10 yucatecos participaron en un juego con los Leones de Yucatán; el año de consagración del Bolon, entre muchas otras más.
A don Luis Cárdeña nadie le cuenta nada, ni le dicen como fue. Jamás se le a ocurrido el faltar a un juego en el Kukulcán desde su inauguración el 23 de Marzo de 1982. En el Kukulcan se ha pasado gran parte de su vida, dónde sin duda le dedicaría una vida entera si la reencarnación lo permite.
Compartió el micrófono y anécdotas con los más grandes de la pelota en México y Latinoamérica. Juan Vené, quién lo ha catalogado, con reconocimiento de puño y firma, como una «voz de 10 perfecto»; Guillermo Celis, con quién tomó cursos de béisbol y locución apenas unos años antes de ser una institución en ESPN; Ernesto Jerez, personaje reconocido por tantos años al frente del béisbol de las Grandes Ligas y el profesional de Latinoamérica; Sony Alarcón,quién fuera una de las voces más recordadas por sus narraciones de las Mayores para la televisión en México, y: Antonio de Valdez y Pepe Segarra, quienes hoy por hoy son, en México, los que están encargados de llevar el béisbol de LMB y MLB en Televisión Abierta.
Así mismo, fue compañero de otras leyendas del micrófono que en su momento lo acompañaron en el Kukulcán y en giras siguiendo a las fieras. «George White» Jorge Blanco Martínez (Salón de la Fama), Jorge «primo» Abraham, Javier Peña y Russell Gutiérrez Canto siendo el último su mejor alumno a quien viera crecer como profesional desde 1986 hasta el 2017.
De las nuevas generaciones, Russell Gutiérrez Canto le dió la oportunidad a muchos compañeros de la crónica, como Diego Díaz Marín, Manuel Garrido Pérez y su servidor Andrés Novelo Basulto. Pero, sin duda quién nos enseñó a cuidar y amar la historia de este deporte, es a Don Luis quien tiene todo un cuarto, y parte de otro, lleno de hojas de anotación, fotografías, libros y lleno de tesoros con un valor sentimental incalculable.
Hoy, el ver a un hombre que es sinónimo de persistencia y preparación, es también un modelo a seguir en la crónica y un amigo que nos ha dado la vida a quien le agradecemos de su existencia y de su eterna entrega dentro y fuera del campo llegando a ser un integrante más de la familia de cada uno de los que los consideramos de la nuestra.
Luis Cárdeña Herrera, seguramente seguirá varias temporadas enseñando el porque el béisbol no es un deporte, sino un estilo de vida.
Felices 48 temporadas don Luis, vienen más y somos más los que algún momento quisiéramos tener más de 2,500 juegos narrados al frente de los micrófonos. Enhorabuena, que siga el brazo fresco que hay más entradas por lanzar.

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