Advierten de los riesgos latentes de los ciclones tropicales en el 20 aniversario de Isidoro, el huracán que más afectó a Yucatán en este siglo

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Al recordar el 20 aniversario de Isidoro, el huracán que más afectó a Yucatán en este siglo y los últimos 34 años, el titular de la Coordinación Estatal de Protección Civil (Procivy), Enrique Alcocer Basto, advirtió que los ciclones tropicales son ahora, más que sucesos extraordinarios, riesgos latentes.

Las consecuencias de Gilberto, en 1988, y el referido, en 2002, hicieron necesario fortalecer el Sistema Estatal de Protección Civil, que preside el Gobernador Mauricio Vila Dosal, y sobre todo, consolidar la cultura de prevención y actuar con responsabilidad, para reducir los efectos, en lo posible.

“Isidoro nos demostró que no hay receta de cocina para atender huracanes, ya que cada uno de ellos tiene su propio comportamiento y características, de vientos, caudal de agua y trayectoria; de ahí, la importancia de tenerles respeto”, expresó el funcionario.

Asimismo, expuso que es necesario mantener la guardia en alto y evitar minimizar los efectos de estos fenómenos y, con base en datos del Sistema Estatal de Monitoreo y Alertamiento (SEMA), septiembre y octubre son los meses de mayor recurrencia.

De acuerdo con los registros, en los últimos 67 septiembres, se ha formado un total de 937 ciclones, en la cuenca del Atlántico, 69 de los cuales tuvieron trayectoria dentro de un radio de 100 kilómetros (Km), a partir del límite estatal, y entre estos, 28 llegaron directamente al territorio, recordó.

Conforme a datos estadísticos, Tizimín y Tekax son los municipios de mayor incidencia de afectación por huracanes; por su fuerza, intensidad y efectos, destacan, todos de septiembre, Hilda, del 16 al 17, en 1955; Beulah, el 17, 1967; Gilberto, 14, en 1988, e Isidoro, del 22 al 24, 2002.

Este último, dijo el servidor público, implicó trasladar 68 mil personas a sitios más seguros, el operativo de movilización poblacional más grande en la historia de la entidad, de las cuales 34 mil 400 fueron puestas bajo resguardo y 33 mil 900, remitidas hacia otros inmuebles.

Tras aquella experiencia, cuando no se elaboró un modelo previo de trayectoria, se hizo evidente la necesidad de contar con pronósticos certeros, que pudieron haber evitado las pérdidas económicas; así, se superó la idea popular de que, a Yucatán, sólo “le tocaba la colita o algunas lluvias”, agregó.

Fue un parteaguas en la historia de los ciclones en el estado y, como resultado, ahora, se tiene un sistema de alertamiento, semáforo claro y comunicación directa, con las unidades desconcentradas y las municipales de protección civil, que se ha creado y consolidado durante estos 20 años.

Subrayó Alcocer Basto que, para el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), esta es la quinta entidad del país con más elementos del ramo por cada 100 mil habitantes; el Plan de Huracanes de Gobierno solía determinar lo que cada dependencia haría y, hoy, cada instancia tiene su protocolo.

“La alerta roja es tomada con seriedad entre la población yucateca; antes, este aviso no era tomado en cuenta con seriedad, pero ahora, hay mayor conciencia de los peligros y riesgos que representan dichos ciclones”, externó.

Mencionó que, en la historia local reciente, han incidido otros huracanes, como Ópalo y Roxana, 1995; Emily y Wilma, 2005, y Amanda, Cristóbal, Delta, Gama y Zeta, 2020, fue Isidoro el que dejó pérdidas más cuantiosas, incluso contando las inundaciones en zonas urbanas y agrícolas, de hace dos años.

Reiteró el coordinador que, actualmente, igual operan los Centros de Gestión Integral de Riesgos, que aceleran y elaboran modelos de pronósticos, y estrechan la vinculación entre autoridades de las demarcaciones más vulnerables a sucesos hidrometeorológicos, como los de la costa y el sur.

Igual, se dispone del Programa Especial de Ciclones Tropicales, que establece procedimientos claros a seguir, y se ha consolidado la coordinación interinstitucional con el Ejército, el Plan DN-III-E, la Secretaría de Marina, la Comisión Federal de Electricidad y otras instancias, para atender las zonas siniestradas.

“Antes, la gente no creía y no había credibilidad en los reportes de alerta; ahora, la situación es diferente, ya que existe credibilidad, porque hay certeza en los modelos de pronósticos”; sin embargo, aún existen varios retos en la materia, puntualizó Alcocer Basto.

Uno prioritario es seguir trabajando con las comunidades ribereñas y las que viven en áreas de riesgo, pues hay personas que todavía no creen en los peligros que implican las tormentas y los ciclones, y se resisten a las evacuaciones o desalojos necesarios.

Finalmente, recomendó que las familias preparen un plan de acción, en caso de contingencia; acuerden dónde se reunirán y cuáles bienes resguardarán, y se mantengan atentas mediante canales oficiales, como los perfiles en redes sociales de Procivy.

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