AMLO ofrece “amor y paz” a solicitud de la Iglesia de diálogo por la seguridad pública

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Frente a los cuestionamientos por la situación de violencia en el país y la solicitud de diálogo por parte de jerarcas de la Iglesia católica, el presidente Andrés Manuel López Obrador apenas atinó a ofrecer “amor y paz”, a reclamarse “humanista” y a decir que se identifica con el papa Francisco. Ninguna solución.

En el marco de la exigencia de justicia por el asesinato de dos sacerdotes jesuitas, de la denuncia de extorsiones en Jalisco a la Iglesia católica, de la agresión a una cura ayer en Michoacán, y después de haber acusado de hipocresía a los religiosos que demandan justicia y diálogo, López Obrador hoy volvió a su gastado discurso: sus opositores son quienes quieren que entre en enfrentamiento, pero que él ofrece “amor y paz”.

“Entonces, los adversarios nuestros, como no han podido imponerse, ahora están queriendo que nosotros entremos a una polémica con las Iglesias. No, hablando de lo mismo, amor y paz”, fue su contestación, y fue más allá, a su teoría de la conspiración: hay algo detrás de las demandas de los religiosos.

Para advertir de lo anterior, López Obrador manifestó su simpatía por el sumo pontífice: “Nos identificamos muy bien con el papa Francisco, y también tenemos muy buenas relaciones con pastores, con ministros de otras Iglesias. Pero ya estoy viendo la mano negra, ¿no?, de los conservadores que quieren ahora echarnos encima a las Iglesias. No, que nadie se confunda”, dijo, sin aportar ninguna evidencia de su dicho.

El presidente presuntamente juarista (el Benemérito no fue requerido en esta ocasión en la conferencia de prensa) pasó a revelar su admiración por Jesús Cristo, el que, según su “interpretación teológica”, fue un dirigente social, un “agitador del pueblo” que encabezó un movimiento por los pobres.

Luego recomendó entrevistas y discursos del papa Francisco, e incluso aseguró que “ningún dirigente político, religioso, había hablado con tanta claridad sobre los problemas de México como lo hizo el papa Francisco” en su visita a México, y hasta agregó que lo que dijo entonces el religioso “lo suscribimos nosotros, desde nuestra postura de Estado laico”.

“Entonces, no podemos nosotros confrontarnos con ninguna Iglesia”, afirmó, y siguió con su rutina de diatribas contra la oposición y hasta con la refinería.

Para evadir los llamados al diálogo que le han hecho varios miembros de la alta jerarquía católica, López Obrador, una vez más en la autoalabanza, dijo que “no creo que en los últimos tiempos haya habido un gobierno que dialogue tanto con la gente, que esté cotidianamente recogiendo los sentimientos del pueblo”. Y con ello negó la solicitud de diálogo a la Iglesia católica.

Y López Obrador también ofreció su interpretación antropológica sobre la delincuencia con un cierre sacado de la teología: “Nosotros sostenemos que el ser humano no es malo por naturaleza, sino son las circunstancias las que llevan a algunos a tomar el camino de las conductas antisociales, que lo que tenemos que hacer es atender las causas de la violencia, que no se empobrezca al pueblo, que no se abandone a los jóvenes, que no haya una sociedad desigual, donde una minoría lo tiene todo y la inmensa mayoría carece hasta de lo más indispensable, que no haya, en pocas palabras, pecado social”.

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