martes, abril 23, 2024

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¿Ciudad de Mérida para quién en la presente coyuntura histórica?

Tantas ocurrencias sectoriales que van y vienen en las consultas misceláneas del Ayuntamiento, pero nunca se plantea la cuestión fundamental: ¿para quién se urbaniza la ciudad de Mérida y quien dispone cómo sucede la metropolitanización en la presente coyuntura histórica?
En otras palabras, se trata de responder si, bajo una gobernanza realmente democrática, procede que los recursos públicos sigan comprometiéndose para obras urbanas con arquitecturas y servicios metropolitanos con tecnologías que solo sirven para la exaltación momentánea de las personalidades de las autoridades municipales o estatales en función de los intereses sectoriales.
No hay duda de que esos proyectos de intereses sectoriales que impulsan las autoridades municipalesy estatales en beneficio de sus imágenes publicitarias y que festinan las élites poderosas cual presuntas acciones de inversión productiva, se olvidan siempre de los ciudadanos comunes, es decir, proceden enajenándose del compromiso social para escaparse de cualquier intención estatal de proveer infraestructuras y equipamientos urbanos dignos de las comunidades mayoritarias
Renán Barrera, junta municipal y proyectos de intereses sectoriales
Nos parece que, actualmente, los enfoques de Renán Barrera y demás integrantes de la junta emeritense en las gestiones donde se procede a determinar los proyectos de obras urbanas y servicios metropolitanos, no coinciden nada con el objetivo democrático pretendido por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador y la mayoría legislativa de MORENA. Nos referimos a la distancia que el Ayuntamiento mantiene frente a la resolución presidencial de proceder sin cortapisas para dotar de vivienda, infraestructura y servicios urbanos con calidad incuestionable a las comunidades no privilegiadas.
Por la morfología de los proyectos impulsados de modo preferente en el Cabildo emeritense – que son siempre de más imagen publicitaria que de integración espacial, eficiencia funcional o compromiso productivo-, sigue evidenciándose que el objetivo de las autoridades municipales es la obtención de estampas mercadotécnicas de la ciudad de Mérida, que acaso sirvan de promocionales turísticos e inmobiliarios. No dan muestras hasta hoy de proceder con criterios avanzados, es decir, que no sean de los proyectos de intereses sectoriales, para impulsar el desarrollo económico de modo integral y sostenible.
¿Esto qué continua sucediendo con las decisiones en el Ayuntamiento de Mérida debe conducirnos a la conclusión de que el “nuevo” presidente municipal se identifica también con las obras urbanas y los servicios metropolitanos para la imagen publicitaria, con la componenda sectorial de descartar que el humanismo es significativo componente del urbanismo y con preferir que la arquitectura y la tecnología urbanas no sean más que recursos para enfatizar la arrogancia de las autoridades emeritenses?
Decepcionante es que no encontremos ejemplos de obras urbanas y servicios metropolitanos donde los jefes del Cabildo emeritense no evidencien sus preferencias asociales desde los proyectos de intereses sectoriales. Nos referimos a ejemplos en los que procedan, como hizo AMLO cuando fue alcalde de la ciudad de México, cuando rompió con la ego-arquitectura y la ego-tecnología como soluciones ponderables para la urbanización, para procurar la eco-arquitectura y la eco-tecnología, por un lado, y la socio-arquitectura y la socio-tecnología, por otro.
Sin embargo, en la cara publicitaria de la cuestión, no faltan revistas turísticas e inmobiliarias que argumenten en sus columnas especiales, que la arquitectura de obras urbanas y la tecnología de servicios metropolitanos de intereses sectoriales han traído beneficios patrimoniales a las comunidades deprimidas de la ciudad de Mérida. Se trata de argumentos que, no solo son deleznables, sino interesados, ya que quienes se han beneficiado, directamente, de la existencia de esos proyectos coyunturales han sido, definitivamente, los empresarios turísticos e inmobiliarios que ya cotizan en las bolsas de valores.
Por otro lado, también hemos visto colegas de nuestras profesiones que, en el mismo sentido de los artículos señalados, han dispuesto apropiarse de los discursos de Renán Barrera, Mauricio Vila y otros alcaldes emeritenses. No han hecho más que escudarse con ellos para defender obras y servicios que no corresponden con ninguna ideología social o compromiso político, o para tratar de hacernos creer que sus posturas “críticas” son respuestas justas a ataques regionalistas, venganzas personales o de arranques envidiosos.
Conclusiones
Las autoridades municipales de la gobernanza demagógica desde los proyectos de intereses sectoriales, intentan de nuevo hacernos creer que a través de sus obras y servicios egotistas van a trasformar radicalmente la sociedad yucateca de acuerdo los supremos estándares del mundo globalizado. Ese ha sido el argumento más utilizado por los agentes publicitarios de los cabildos panistas y priístas en Mérida para alentar que se vendan las iniciativas privadas de servicios turísticos, edificios multifuncionales, desarrollos exclusivos, etc., en el extranjero, siempre pretendiendo que la simpleza neoliberal de poner negocios franquiciados va a ser determinante para sacar al pueblo yucateco de la pobreza extrema.
La arquitectura de obras urbanas y la tecnología de servicios metropolitanos siempre tuvieron preocupaciones modernas, es decir, procurando que ambas fueran una consecuencia de principios sobre la sociedad, que se pueden identificar como teóricos o ideológicos más que como intereses sectoriales. A esta consecuencia entre forma/técnica e ideología se la ha criticado por ilusoria, pero ha producido las arquitecturas y las tecnologías de mayor utilidad urbanística porque siempre fueron auto sustentadas en ideas culturales, antes que en otras formas banales o interesadas.
Jorge Franco  Antropologo

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