lunes, mayo 20, 2024

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La purificación del alma

Por Juan Alvarez Dávalos

Y de golpe, la regresión. Parecía que se había ido la señal. La sintonía de MTV se tradujo en fatiga, ansiedad, el murmullo crecía, acompañado de desesperación.
-No les han pagado, porque aún no se llena…Sería la nota del día la cancelación con miles de almas esperando que empiece, espetó seguro de si uno de los asistentes.

Y el tiempo transcurría.
Pero se apagaron las luces y la señal regresó…
La banda que cobró auge en los 80s, tenía preparado un show acompañado de una fuerza audiovisual de subida calidad. De primer mundo.
En el lugar convivían ricos, clase medieros y pobres, todos quienes al conjuro de la marca de Guns & Roses desembolsaron sus ahorros para estar ahí.

«El gran bailazo», cómo se le denominó tras una ocurrencia que causó gracia y hasta molestia entre los puristas del rock, pero que fue explotado por los mercadólogos del grupo estadounidense de manera magistal, a raíz de la pinta de una barda anunciando el concierto de la legendaria banda, cómo si se tratara de la presentación del grupo local más modesto de la historia, empezó a crecer en ebullición.
Y al final, aquello se llenó. Se apagaron las luces, terminó el retraso para el inicio y soltaron las imágenes audiovisuales y la espera de 50 minutos, quedó en el olvido.

Y aparecieron los integrantes de la banda: Axl Rose, Slash y Duuf con casi 60 años en promedio, pero llenos de energía, trasladaron a la juventud a miles de chavorrucos presentes en el lugar.
Pasaron más de 30 años para que la gran mayoría pudiera ver a esa banda en vivo.
En Xmatkuil… Surrealista por dónde se le vea.
Y vino el desfile de interpretaciones. alrededor de 30 canciones de parte de una banda preocupada por cuidar su sello de calidad y la espectacularidad.

Si, todo sonó igual y mejor que cuando te sentabas en el sillón a verlos a través del desaparecido MTV, hace tres décadas.
Y vino el torrente de calidad musical. Las largas melenas, el chillido de la guitarra del mítico Slash. La voz con limitaciones, pero sorprendente de Axl Rose, la excelencia de cada uno de sus músicos. Un espectáculo de primer mundo a cargo de una histórica banda que puso a los cerca de 30 mil asistentes en estado de auténtico frenesí.
Guns and Roses en la comisaría de Xmatkuil. impensable, pero real.
El lugar, defendiendo su sitio como posible sede de nuevos eventos de este corte, como lugar de nuevos eventos internacionales, como sitio capaz de aglutinar a todas las clases sociales. Todos unidos por la música. El rock.
Fueron tres horas de éxitos. El despliegue artístico sin par de una banda que se niega a morir y está más vigente que nunca, llevando hasta el paroxismo a propios extraños, que además, tuvieron un comportamiento ejemplar.
La noche se alargó, la gente saltó de sus asientos y los que estaban de pie, bramaron al compás de las notas de míticos temas, por los solos de guitarra de Slash, consumado como uno de los guitarristas más grandes de la historia del rock.
Aquello fue, para muchos, el reencuentro con su juventud. Para los más jóvenes, la valoración de la calidad de músicos de escuela que a sus 60 años siguen dejando profunda huella. La emoción llevada a la locura tras poco más de tres horas de concierto, enmedio de una noche con clima húmedo y cielo despejado que a muchos puso a soñar y a cantar. A tener una regresión.
Y se acabó el concierto. No había uno en situación de descontento tras la noche vivida en Xmatkuil, que cumplió con creces, no sin grandes penurias, ante un reto internacional.
Vino la hora de desalojar el recinto…
Y aquello también fue un espectáculo. Muy a la mexicana…
Desde el cielo una hermosa mañana…
Desde el cielo una hermosa mañana…
La Guadalupana, la Guadalupana, marchó al Tepeyac.. coreaban los miles de cristianos a manera de ocurrencia mientras caminaban y abandonaban el recinto,. Unidos, entrelazados , cómo en procesión…
Fue una noche para purificar el alma.

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