miércoles, abril 17, 2024

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López-Gatell: el cuestionado pasado del nuevo ‘superhéroe’ mexicano

Hace un mes y medio, cuando celebró su cumpleaños 51, casi nadie en México conocía a Hugo López-Gatell. Era un subsecretario más de los muchos que tiene el gobierno federal: subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud.

Cuando llegó a México el coronavirus, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) le encomendó combatirlo. Hoy es el nombre que todos los mexicanos tenemos en la mente por ser el portavoz del gobierno frente a la pandemia. Con hasta dos conferencias de prensa al día, acaparó en marzo 44% de la cobertura de los medios.

Los gestos de López-Gatell son memes en redes sociales, stickers en apps de mensajería, se ha vuelto una suerte de sex-symbol y hay quien incluso lo apunta en la carrera presidencial.

Sin embargo, su gestión de la crisis está aún a prueba por varias críticas que ha recibido. Primero, por hacer malabares científicos para justificar a AMLO, quien es identificado internacionalmente como uno de los líderes negacionistas del peligro de la pandemia: hasta hace unos días seguía recomendando salir a la calle, y repartía besos y abrazos en sus mítines; ante ello, López-Gatell dijo que el presidente era “una fuerza moral, no una fuerza de contagio”. Segundo, porque no ha seguido la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de hacer pruebas exhaustivas a posibles contagiados de coronavirus. Y tercero, porque se retrasó en ordenar la cancelación de eventos masivos y las actividades del país.

Pero comparado con el desdén del presidente ante la pandemia, López-Gatell resulta ser la voz oficial sensata.

El COVID-19 no es la primera pandemia del nuevo superhéroe del gobierno mexicano. Hace 11 años explotó en México la gripe A(H1N1) cuando él era director general adjunto de Epidemiología en la Secretaría de Salud. Y por la manera en como gestionó aquella crisis fue marginado por el entonces presidente Felipe Calderón, quien lo consideró ineficaz porque defendió lo mismo que plantea para el coronavirus: no hace falta hacer tantas pruebas y es exagerado ordenar el cierre del país.

Ese rompimiento con Calderón y su equipo es quizá lo que hoy lo tiene encumbrado. Calderón y AMLO son los más notables antagonistas de la actualidad política mexicana: detestan mutuamente todo lo que huela al otro desde que compitieron en la cerradísima elección presidencial de 2006, en la que el actual presidente denunció fraude. Para acercarse a AMLO no hay mejor carta de presentación que ser enemigo de Calderón, y López-Gatell tiene esas credenciales.

En abril de 2009, cuando se detectó el brote de A(H1N1), el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Mauricio Hernández, y —su muy cercano— Hugo López-Gatell recibieron dos tareas estratégicas: montar un laboratorio para hacer pruebas masivas del nuevo virus, y recoger la estadística de contagios y muertes que sumara todos los casos de los hospitales privados y públicos, federales y estatales, del país.

Una década después, ambos funcionarios aparecen cotidianamente en las conferencias de prensa sobre el coronavirus: el primero como director de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS y el segundo como vocero ante

la pandemia.

Carlos Loret de Mola

Más información: https://wapo.st/2Rh6Na6

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