domingo, mayo 19, 2024

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Uno de los dispendios más peligrosos de este sexenio estatal

Por Sergio Grosjean

Todo parece indicar que vivimos en un periodo del gris absolutismo donde se hace lo que una persona quiere y no le importa si va en contra del bien común o del medio ambiente, solo le importa su ego y evidentemente de los dividiendos.

En esta ocasión no me refiero al presidente López Obrador con su obra del «tren mata» sino al gobernador paseador y promotor de bienes raíces Mauiricio Vila, siendo que el día que pierdan el poder, hasta sus más fieles defensores los negaran como Pedro negó a Jesús 3 veces. Y hablo de los dos compadres.

Aclaro que no hablo de la indiscriminada tala de árboles o a todo el cemento y chapopote que han injertado en zonas que antes eran áreas verdes, o de los cientos de miles boyas y bolardos que le han fundido a las calles.

Viajemos por el tiempo para analizar entender porqué es una locura lo que se hizo en la calle 60 y 47. Cuando se adoquinaron las primeras calles de Mérida a principios del siglo XX? se construyeron escarpas a mayor altura del arrollo vehícular con el objetivo de proteger a los peatones de las carretas y calesas, ya que por esa carencia había fatales accidentes, y pensando en durabilidad, se le adhirieron bordes esquinados de metal para evitar que las ruedas de las carretas las dañen ya que estas llevan un cincho de metal. Hasta en eso pensaron.

El duradero adoquin que todavía se conserva luego de 100 años de excelente uso y que quitaron ahora en Santa Lucía para poner un simple adocreto que en breve se romperá, era fabricado con material ferroso, y por eso su impresionante durabilidad.

Evidentemente el gobernador y sus asesores desconocen estos datos o son muy testarudos para haber descendido al nivel del arroyo vehícular el área de peatones, ya que de estos postecitos que pusieron para supuestamente protegernos de los automotores para en caso de alguna mala maniobra o accidente no transgreda la línea divisoria de ambos y con ello evitar consecuencias desastrosas. Sin embargo, estos no aguantarán ni el impacto de un carrito de paletas. Ya verán como pronto algún camión estacionándose derribará alguno.

Ahh, y hay vienen las lluvias, y esperemos no ver negocios inundados y a los peatones bogando agua, por eso los caleceros deberían pensar en la opción de convertirse por días en gondoleros o trajineros, pero bueno, al menos esos postecitos se les podrá dar buen uso amarrando las embarcaciones je je.

Tal y como lo predije con los adocretos que se romperían y hundirían (como ya sucedió incluso antes de inaugurarse), muchísimos de estos estorbosos postecitos se romperán en breve y esperemos que no sea junto con un alma, ya que nos quitaron nuestra defensa como peatones.

También dicen que estos postecitos son para iluminar, sin embargo, creo que su modelo de plaza comercial trae la brújula imantada ya que aparte de antiestéticas estorban porque evidentemente reducen el área peatonal.

Ahora bien, si hicieron la tontería de poner al mismo nivel la escarpa de la calle y para lograrlo destruyeron las aceras que rehicieron en el desastroso mandato de Angélica Araujo, en la que acertamente retomaron un antiguo proyecto de hace 25 años en el que pusieron iluminación empotrada al piso para engalanar las fachadas de los edificios ( y aunque evidentemente quedó todo incluso y mal hecho como era costumbre de las obras que dirigía el testaferro Francisco Torres (a) panchito de la también chapulina y ex gobernadora Ivonne Ortega), debieron haber retomado ese modelo pues hubiera sido más estético, más económico y no hubiera robado espacio.

Ahora completando la traza de cualquier de plaza comercial del mundo y adaptada al más grande centro historico del país, y con ello destruyendo el paisaje vernáculo de alrededor de 5 siglos, continúan con la plaza grande en un proyecto que nunca de socializó y solo se impuso como en los más obscuros gobiernos del absolutismo del PRI.

Lo más triste, es que esto va de la mano del silencio de los cobardes colegios de profesionistas como el de los arquitectos o ingenieros así como el de asociaciones civiles como el patronato del centro histórico al igual que académicos quienes callan y se hincan por unas migajas ante este obscuro personaje que por más que viaje a los 5 continentes con nuestros impuestos, evidentemente nunca aprenderá a distinguir entre una copa de baccarat adquirida en alguna prestigiosa tienda de la República ya Checa o Polonia con una de plástico comprada en Xmatkuil o en el rey de ofertón, como e

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