Viruela Símica: el déjà vu del sida

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En días pasados la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó un mensaje a propósito de la viruela símica en la que recomienda a los hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH) “considerar limitar sus parejas sexuales para reducir el riesgo de infección y reducir la propagación”.

Ese mensaje, que podría haber sido emitido a inicios de los 80 cuando el mundo se enteró de la existencia del sida, ha generado discursos de odio y discriminación por parte de grupos antiderechos, pero además, se corre el peligro de cometer el mismo error de hace 40 años cuando la desinformación y prejuicios de la época difundieron que las “causas del sida” tenían que ver con la homosexualidad, y no con las prácticas de riesgo de las personas.

En el contexto actual pensaríamos que ese tipo de argumentos deberían estar rebasados por haber aprendido de los errores del pasado, pero no es así, pues las enfermedades, dijo alguna vez Susan Sontag, poseen estigmas que “se convierten en metáforas o construcciones lingüísticas que a menudo son solo un subterfugio para no mirar nuestros miedos de cara”.¹

Thedros Adhanom, director de la OMS, informó sobre la viruela símica (monkeypox) el 27 de julio y dijo que el grupo que concentraba (hasta ese momento) el 90 por ciento de las infecciones estaba en la población homosexual.

El alto funcionario de ese órgano internacional no mintió, pero su mensaje lleva irremediablemente una carga de estigma que generó un déjà vu de aquellos años de la crisis del sida, en la que desde el discurso científico y de liderazgos mundiales (Ronald Reagan y Juan pablo II, entre ellos) se estigmatizó a una población por sus preferencias sexuales, en lugar de hablar de prácticas de riesgo, más allá de la sexualidad de las personas.

Muchas han sido las críticas a esa declaración por el significado de las frases en las que se pretende normar la vida sexual de un grupos históricamente estigmatizado, y que si bien es el que concentra el mayor porcentaje de casos, puede causar el efecto contrario en la prevención, tal como sucedió con el sida cuando se etiquetó al Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH) como “enfermedad de lilos”, “cáncer gay” o “peste rosa”, términos que reforzaron los odios sociales desde el discurso médico con un impacto discriminatorio en los medios de comunicación .

Comprobado está que lejos de prevenir la transmisión del virus, cuando se genera confusión en la población en general, se activan imaginarios inquisitoriales, y, lo peor, desincentiva la prevención en grupos sociales que no se identifican con quienes son señalados con dedo flamígero.

Activistas LGBT+ han manifestado en redes sociales que más allá de la homofobia que puede haber en esos dichos desde un organismo internacional, la hay más en las instituciones de salud mexicanas, que, al conocer que el grupo mayormente afectado es de HSH, no hacen nada para implementar protocolos de vacunación y prevención.

El periodista Luis Manuel Arellano, experto en temas relacionados con el VIH, ha planteado en su blog El lado oscuro, de Excélsior, que reconocer que la viruela símica ingresó a las redes de convivencia gay y de HSH, “de ninguna manera es discriminación ni mucho menos estigmatización”. Plantea que es un dato epidemiológico duro, irrebatible. “Asumirlo permitirá cortar la cadena de transmisión”.²

El problema por tanto no radica en que se asuma desde las instancias de gobierno y encargadas de la salud pública este dato duro, como bien plantea Arellano, sino cómo se comunicará a los diferentes grupos sociales las medidas de prevención, sin que se caiga en errores del pasado.

Ante la falta de estrategias para prevenir la transmisión de la viruela símica en México, activistas han recurrido a la información de gobiernos de otros países o a la que han generado organismos mundiales, con estrategias de información dirigidas a los grupos de mayor vulnerabilidad y a población en general.

Urge que el gobierno federal asuma su responsabilidad con prontitud y emprenda una estrategia urgente de vacunación contra la viruela (que sirve para la viruela símica), y haga una eficiente campaña de prevención que contenga la propagación en población general, asimismo, se informe de manera lúdica a los grupos con mayor vulnerabilidad a contraer el virus y permee la información de todo tipo de estigmas y discriminación.

@antoniomedina41

Fuentes:

¹ Sontag, Susan, La enfermedad y sus metáforas. Ed. Debolsillo. 1978.

² Arellano, Luis Manuel. Viruela Símica, otra ves los HSH. El Lado Oscuro. Excélsior, https://www.excelsior.com.mx/blog/el-lado-oscuro/viruela-simica-otra-vez-los-hsh/1531114

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