jueves, febrero 22, 2024

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El «fuego amigo» puede debilitar a nuestro movimiento: Ebrard

Lo dice en tono de advertencia, pero suena a amenaza: “Lo único por lo que rompería con Morena, lo inaceptable, es que quieran hacer una chicanada, una cosa rara, una adulteración del sentido de la encuesta”, sentencia Marcelo Ebrard.

Eleva la vista al techo de la casa donde vivió su abuela y que conserva la familia, antes de responder a la pregunta de si aceptaría formar parte del equipo de un precandidato triunfador que no fuera él o si llamaría a alguno de los que hoy son sus contendientes para construir su gabinete.

Asegura que lo importante es mantener la unidad del partido, gane quien gane. “El otro día dije que invitaría a Claudia Sheinbaum, no he hablado con Adán; no sé, no me atrevo a decir un cargo, un rol, una función, dependería de lo que él quisiera, pero nosotros deberíamos aspirar a no crear una confrontación de tal tamaño que se fracture o se rompa la unidad, y ¿qué se necesita para eso? –se pregunta y responde–: pues que la encuesta se haga bien, que sea limpia”.

El ex canciller apuesta, en eso de la medición que hará su partido, a lograr una buena opinión de la gente, por eso busca tocar el corazón del gobierno actual, la 4T y su trascendencia en los encuentros que efectúa con la gente.

Explica: es un “nuevo modelo” de gobierno que le devuelve la identidad perdida a México, “nuestra propia voz”. Así busca comunicar a quienes lo escuchan los alcances de la Cuarta Transformación en el periplo forzado al que se han sometido quienes pretenden convertirse en candidatos de Morena a la Presidencia de la República.

La herida neoliberal
Ebrard sabe que el país fue “herido” por el neoliberalismo: “El modelo anterior sostenía la tesis de que la soberanía ya no era una idea sustantiva y esto llegó a su clímax –creo yo–, con Enrique Peña Nieto.

“Yo me acuerdo que por ahí de 2013 fue a Londres a una reunión del G-7 a ofrecerles que invirtieran en el petróleo, porque México no podía tecnológicamente sacarlo de las aguas profundas. Eso fue como la antípoda de la decisión de 1938 de expropiar el petróleo, que efectuó el presidente Cárdenas.

“Cuenta don Jesús Silva Herzog, en su libro de memorias, que en aquel entonces –1938–, los mismos ingleses dijeron que en un año les estaríamos pidiendo que regresaran a ayudarnos porque nosotros no sabíamos cómo extraerlo. Hoy hemos recobrado la confianza en nosotros mismos y tenemos conciencia de la grandeza de la civilización mexicana.

“Se abandonó la aspiración tecnológica del país, incluso más allá de lo absurdo que resulta que exista quien se oponga a que México desarrolle tecnología. Hoy estamos frente a la necesidad de no ser dependientes del exterior en todo. Tenemos la necesidad de defender la soberanía y la identidad de nuestro país, nuestra propia voz.”

El ex canciller no se queda ahí, le importa ejemplificar lo qué significa el modelo de la 4T y cómo se fue construyendo.

“El Presidente hizo una operación mayor que ha pasado inadvertida, quitó la parte de energía al Tratado de Libre Comercio, porque había un capítulo que sujetaba toda la política energética de México a una especie de integración norteamericana donde siempre estaríamos en desventaja, por eso la rechazó y entonces hizo compatible su modelo con el Tratado de Libre Comercio.

“Me preguntarás: ¿qué sigue?, pues llevar a su máxima expresión los diferentes objetivos que se han propuesto como resultado del modelo. Aumentar las tasas de inversión externa para que te dé tiempo suficiente para ir más rápido y tener más ingresos públicos para poder financiar un sistema de salud universal, la expansión de la capacidad educativa y su calidad, y desde luego los programas sociales que ya están en curso, y algo primordial: aumentar la inversión pública para reducir la pobreza. Esas deben ser algunas de las metas.

“Pero también hay que ponerle un segundo piso al diseño de seguridad con nueva tecnología”, y recuerda: “La estrategia de seguridad la hizo la izquierda, no la derecha. La derecha es el fiasco de Calderón. Hoy tenemos que aumentar la plataforma de investigación, además de la reforma al Poder Judicial.

“Y si me permites, necesitamos fortalecer la presencia política de México en el mundo, frente a Estados Unidos y con América Latina y el Caribe, porque México es el motor de integración de esta parte del continente. Esa es la misión histórica y se tiene que seguir haciendo. Eso es lo que deseamos los que estamos convencidos de la 4T, de que es un nuevo modelo enemigo de los ciclos de corrupción. Así lo veo.”

–Ahora permítame cerrar ese capítulo y platiquemos: en esta fase del trabajo político partidista, ¿qué le preocupa más, lo que hace la opo-sición o el fuego amigo?

–Yo diría que el fuego amigo, porque puede debilitar al movimiento, porque aunque estás en competencia no se valen las campañas sucias, los ataques que, como dije, pueden debilitar al movimiento, hay que cuidar eso.

Marcelo Ebrard llama a fortalecer la presencia de México en el mundo y como motor de integración en el continente. Foto Luis Castillo.

Un nuevo modelo
“Mira, los resultados que está entregado el Presidente, los objetivos que se han alcanzado son mucho mejores que los que la oposición obtuvo en todo su periodo de gobierno, entonces simple y llanamente están derrotados, porque la realidad muestra que son un fracaso. No veo en ellos nada que pueda competir con el nuevo modelo de país.”

–En ese nuevo modelo lo que se ha dado a la milicia parece peligroso, el poder económico.

–¿En qué?

–Por ejemplo en las aduanas.

–La reflexión que yo haría es que sí, veo que ha ido creciendo el peso, la participación de las fuerzas armadas, por suplencia, es decir, no por aspiración propia, no porque sea el diseño del gobierno, sino porque las instituciones civiles llegaron a tal grado de deterioro que no te da tiempo en un sexenio para sustituirlas, entonces se tuvo que echar mano de las fuerzas armadas para poder suplir esas carencias.

“Entonces la reflexión sería: ¿cuándo y cómo vamos a reconstruir esas instituciones. Se tiene que hacer, eso es parte de lo que hay que hacer en los años que vienen. Mira, yo no nunca vi en las reuniones en las que estuve, que fueron muchas, que el secretario de la Defensa dijera: nosotros queremos hacer el aeropuerto, nunca.

“Lo que pasa es que en 38 años del modelo neoliberal desarmaron la capacidad de ejecución de México, no se tenía la capacidad de hacer proyectos, no había Secretaría de Obras. No hubo proyectos ejecutivos de México. Todo se daba a empresas, la mayoría extranjeras. O sea, en 40 años desapareció la capacidad de México de desarrollarse, se esfumó.

“Entonces, como se carecía de la capacidad de construcción y no había empresas solventes que lo llevaran al cabo se recurrió al Ejército, pero no veo que ese sea su objetivo, han tenido que entrarle porque es una instrucción del comandante supremo, que es el Presidente.”

–Está bien, pero ¿dinero y armas juntos no le parecen una combinación peligrosa? ¿Usted supone que al terminar de sanear las institucio-nes el Ejército se retirará así como así, sin mayor protesta?

–Sí, pues igual que llegó se va, o sea, el comandante de las fuerzas armadas es el Presidente y él ordena. El Ejército siempre ha sido leal, cuando menos de la Revolución para acá y cumple con las misiones que le han dado y que ellos no pidieron.

–Ahora salta el tema de la prensa. La relación entre el gobierno y los medios de comunicación.

–Sí, hay que respetar la libertad de expresión, pero yo creo que el Presidente tiene todo el derecho y ha hecho bien en sostener, en decir las cosas como son, los intereses que mueven a este u otro medio. Es mentira que no tengan intereses. En eso se tiene que ser muy claro, así que acostumbrémonos a que el Presidente tenga la obligación de decir lo que piensa y por qué hace las cosas. Ese es el primer principio de transparencia. Muchos no son sólo el medio, están vinculados a empresas.

–¿No tiene miedo de que lo ataquen como hacen ahora con el Presidente?

–No, alguna prensa se volvió panfletaria, se volvieron partidos políticos. Hoy en día tienes medios que se dedican a atacar al Presidente todos los días, cualquiera que sea el tema, lo que se haga o lo que diga, ¿por qué?, porque defienden intereses, punto.

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