domingo, febrero 25, 2024

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Un paso crucial en la lucha por la justicia y la igualdad

Nuevamente la lucha de las mujeres refrenda otro triunfo en México. Ni un agresor más podrá acceder al poder. El 29 de mayo es un día histórico para las mujeres de este país, ya que gracias a su trabajo y lucha, además de la de los colectivos, sociedad civil, legisladoras y legisladores que apoyan esta lucha, se publicó la Ley 3 de 3 contra la Violencia Sexual, Familiar y de Género, la que básicamente establece que no podrán ocupar un cargo público agresores sexuales o deudores alimentarios, entre otros cargos. ¿A cuántos con actual responsabilidad pública en la 4T se les podría aplicar la nueva ley?

Durante años esta lucha ha sido desde diversas trincheras. En noviembre de 2016, como diputada local propuse una iniciativa para modificar la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia local, con el propósito de que se tipificará como delito la violencia mediática y simbólica contra las mujeres. Contra la violencia mediática ya se nos protege con la Ley Olimpia, pero falta erradicar la violencia simbólica, la que a través de estereotipos, mensajes o valores reproduce patrones de subordinación de la mujer en la sociedad.

Durante años, las víctimas de estos delitos han luchado por obtener justicia y lograr que se visibilicen sus casos, sin embargo la impunidad a diversos niveles no ha permitido resultados justos. Por esta razón, la aprobación de la nueva ley es un paso crucial, aunque inicial, para erradicar los actos de violencia contra las mujeres y proteger los derechos de las víctimas.

La nueva ley 3 de 3 también establece que las personas no puedan ser registradas como candidatas a cualquier cargo de elección popular, ni obtener cargos en el servicio público en caso de estar prófugas de la justicia, tener sentencia por haber ejercido delitos contra la vida y la integridad corporal, contra la libertad y seguridad sexuales, contra el normal desarrollo psicosexual, violencia familiar equiparada o doméstica, violación a la intimidad sexual y por violencia política contra las mujeres en razón de género en cualquiera de sus modalidades y tipos. Es amplio el catálogo de violencias que contempla la ley.

La violencia sexual, familiar y de género es una realidad alarmante en México. Las estadísticas muestran que miles de personas sufren diariamente estos tipos de violencia, por lo que se requiere instrumentar en el país y en la Ciudad de México específicamente, una serie de acciones integrales que incluyan la prevención, la atención adecuada a las víctimas, el fortalecimiento del sistema de justicia y la educación en igualdad de género desde edades tempranas, entre otras acciones.

El actual gobierno, contrario a su discurso no es feminista, aunque salgan sus voceras a decirlo. Lamentablemente la protección a la mujer solo la tienen como línea argumental, no como una política pública. El presidente de la República ha demostrado con sus actos y dichos públicos, una y otra vez, la discriminación a las mujeres, el solo las quiere como servidoras no como iguales, que no piensen, que no tengan voz ni pensamiento propio y menos que osen disentir de la opinión de él. En estos días le ha tocado a la Ministra Norma Piña, Presidenta de la Suprema Corte de Justicia, pagar por su independencia, siendo agredida y ofendida diariamente por el presidente desde sus mañaneras, las que se han convertido en la hoguera pública de quienes no opinan como él.

En la Ciudad de México también falta mucho por avanzar y la misma limitación federal aplica para el gobierno local. Ni se oye ni se ve a la sociedad civil, a las integrantes de los colectivos que por años han dado la lucha por la igualdad de los derechos de la mujer. La postura de una izquierda moderna, feminista, fue abandonada también de las políticas públicas locales y solo ha servido para beneficiar a las asociaciones afines al partido en el poder. Otra vez el dicho de Juárez, a las amigas justicia y gracia, a las demás la ley a secas.

El avance de las mujeres en México ya no tiene vuelta y día con día. La M de Mujer puede ser una bandera libertaria que contribuya a sepultar la rancia historia de discriminación y violencia contra las mujeres en México. Bienvenida y enhorabuena la nueva Ley 3 de 3 contra la Violencia Sexual, Familiar y de Género y que sea el cimiento de una nueva igualdad que no sea obligatoria sino producto de una aceptación general de una nueva sociedad.

Mariana Moguel Robles

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