domingo, marzo 3, 2024

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Vicente Fox, usted es una caricatura de sí mismo

MARCO LEVARIO TURCOTT

Director de etcétera

Usted es el primer presidente de México surgido de la oposición después de 71 años de hegemonía del PRI. Esa virtud es irrebatible, entre otras razones, porque la alternancia política en el máximo cargo público del país confirmó la ruta venturosa de la transición democrática iniciada tres décadas atrás y mostró la pertinencia de nuestro andamiaje electoral.

Es imposible hacer, en este espacio, un balance de su gobierno. No obstante, hay claroscuros que registran avances y retrocesos. Entre los primero está la consolidación del país en el concierto económico internacional. Entre los segundos está su incapacidad para resolver buena parte de los problemas sociales entre los que se encuentran el movimiento magisterial y el EZLN, en contraste con su alianza con Ella Esther Gordillo y, en general, el corporativismo sindical.Entonces tenían buena estrella sus ocurrencias, dicharajos e incluso sus francas expresiones de irresponsabilidad e ignorancia. Usted fue un afortunado accidente de marketing y, sobre todo, supo capitalizar el descrédito de los gobiernos priistas que, en muy amplios sectores de la clase media, suscitó una extraordinaria rebelión en las urnas.Casi 20 años después de su gestión, usted aparece como una caricatura de sí mismo. En la vejez nuestros defectos se acentúan y su ignorancia (hasta para escribir) resulta penosa tanto como la imprudencia de sus comentarios que, en vez de ayudar a la defensa de la democracia, la desacreditan. Nadie dice, desde luego (al menos no lo digo yo), que usted deba callar. En un país de libertades nadie puede pretender eso. Incluso aunque sus dichos sean ridículos y perniciosos. Si usted no se cuida a sí mismo menos lo harán quienes le rodean para decirle que el tiempo es implacable y, además, que todos somos hijos de los contextos históricos. Si usted antes fue hijo de la alternancia hoy es un hombre ridículo que no parece tener amor propio y menos darse cuenta de que México cambió y sus gracejadas no tienen el mismo efecto de aquel entonces. Hace 23 años, aunque muchos nos enojamos, no faltó quien riera cuando usted llamó a las mujeres lavadoras de dos patas, hoy, sus insultos a las mujer

Usted es el primer presidente de México surgido de la oposición después de 71 años de hegemonía del PRI. Esa virtud es irrebatible, entre otras razones, porque la alternancia política en el máximo cargo público del país confirmó la ruta venturosa de la transición democrática iniciada tres décadas atrás y mostró la pertinencia de nuestro andamiaje electoral.

Es imposible hacer, en este espacio, un balance de su gobierno. No obstante, hay claroscuros que registran avances y retrocesos. Entre los primero está la consolidación del país en el concierto económico internacional. Entre los segundos está su incapacidad para resolver buena parte de los problemas sociales entre los que se encuentran el movimiento magisterial y el EZLN, en contraste con su alianza con Ella Esther Gordillo y, en general, el corporativismo sindical.

Entonces tenían buena estrella sus ocurrencias, dicharajos e incluso sus francas expresiones de irresponsabilidad e ignorancia. Usted fue un afortunado accidente de marketing y, sobre todo, supo capitalizar el descrédito de los gobiernos priistas que, en muy amplios sectores de la clase media, suscitó una extraordinaria rebelión en las urnas.

Casi 20 años después de su gestión, usted aparece como una caricatura de sí mismo. En la vejez nuestros defectos se acentúan y su ignorancia (hasta para escribir) resulta penosa tanto como la imprudencia de sus comentarios que, en vez de ayudar a la defensa de la democracia, la desacreditan. Nadie dice, desde luego (al menos no lo digo yo), que usted deba callar. En un país de libertades nadie puede pretender eso. Incluso aunque sus dichos sean ridículos y perniciosos. Si usted no se cuida a sí mismo menos lo harán quienes le rodean para decirle que el tiempo es implacable y, además, que todos somos hijos de los contextos históricos. Si usted antes fue hijo de la alternancia hoy es un hombre ridículo que no parece tener amor propio y menos darse cuenta de que México cambió y sus gracejadas no tienen el mismo efecto de aquel entonces. Hace 23 años, aunque muchos nos enojamos, no faltó quien riera cuando usted llamó a las mujeres lavadoras de dos patas, hoy, sus insultos a las mujeres no son para nadie chistosos, son un reflejo de su miseria humana que no comprende la violencia de género. O le pregunto, ¿Martha Sahagun fue su dama de compañía antes de casarse con usted mientras esperaban los documentos de divorcio reconocidos por la Iglesia? Yo estoy seguro de que no es así.

Nadie le echa crema a sus tacos, no pelee con molinos de viento. Nada más esperamos de usted prudencia y pulcritud en sus expresiones. No olvide que la vejez no siempre conlleva al ridículo, hay viejos sabios aunque usted parece lejos de serlo.

Piénselo, Vicente Fox, quizá llegó el momento en que el silencio contribuye más que sus desvarios. Pero si está dispuesto a seguir siendo tan lenguaraz ojalá haga una autocrítica y contribuya a mejorar la calidad de nuestro intercambio público.

Si en el año 2000 usted fue el candidato de la alternancia política, esperemos que en 2023 y 2024 usted no sea el arlequín del teatro electoral o una marioneta movida por los hilos de sus propios desvaríos.

es no son para nadie chistosos, son un reflejo de su miseria humana que no comprende la violencia de género. O le pregunto, ¿Martha Sahagun fue su dama de compañía antes de casarse con usted mientras esperaban los documentos de divorcio reconocidos por la Iglesia? Yo estoy seguro de que no es así.

Nadie le echa crema a sus tacos, no pelee con molinos de viento. Nada más esperamos de usted prudencia y pulcritud en sus expresiones. No olvide que la vejez no siempre conlleva al ridículo, hay viejos sabios aunque usted parece lejos de serlo.

Piénselo, Vicente Fox, quizá llegó el momento en que el silencio contribuye más que sus desvarios. Pero si está dispuesto a seguir siendo tan lenguaraz ojalá haga una autocrítica y contribuya a mejorar la calidad de nuestro intercambio público.

Si en el año 2000 usted fue el candidato de la alternancia política, esperemos que en 2023 y 2024 usted no sea el arlequín del teatro electoral o una marioneta movida por los hilos de sus propios desvaríos.

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