Cierran el infame campo de concentración de niños migrantes en Texas

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Los últimos menores que se encontraban en el mayor centro de detención para migrantes adolescentes en Estados Unidos abandonaron el viernes las instalaciones, indicó la organización sin fines de lucro que administraba el lugar.

La ciudad de carpas en Tornillo, Texas, fue cerrada y todas las tiendas y equipo serán retirados del lugar a finales de enero, dijo Krista Piferrer, portavoz de BCFS Health and Human Services, una red global que participa en programas de salud y servicios humanos.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS por sus siglas en inglés), que supervisa la atención de los menores migrantes, dijo que todos los que se encontraban en Tornillo fueron entregados a un tutor apropiado o enviados a otros albergues.

“Aunque Tornillo se encuentra en proceso de cierre, las instalaciones de recepción como Tornillo son necesarias”, dijo Lynn Johson, subsecretaria en el HHS, en referencia a la necesidad que enfrenta la agencia de ampliar y contratar capacidad de alojamiento dependiendo del número de chicos que crucen hacia Estados Unidos desde la frontera con México.

La instalación en Tornillo fue abierta en junio en una zona aislada del desierto de Texas y tenía cupo para 360 menores. Fue ampliada hasta un centro de detención con vigilancia que a mediados de diciembre tenía a 2.700 adolescentes, principalmente centroamericanos, alojados en hileras de carpas de lona.

Para esa fecha, la ciudad de las carpas en Tornillo tenía más personas detenidas que cualquiera de las 204 prisiones federales del país, salvo una. El centro, que sobresale sobre los campos de algodón y caminos polvorientos no muy lejos de la oscura valla que delimita la frontera entre Estados Unidos y México, tenía hileras de carpas beige y carritos de golf en los que se transportaban empleados del lugar con aparatos de intercomunicación. En la instalación podía verse a adolescentes con cortes de pelo iguales y camisas y pantalones entregados por el gobierno que caminaban en una sola fila tienda por tienda, flanqueados por empleados adelante y atrás.

Políticos y defensores de los inmigrantes y los derechos humanos protestaron en el lugar durante los siete meses que estuvo en funcionamiento. Incluso algunos de los inconformes participaron en vigilias.

“Daba escalofrío ver a miles de chicos encerrados en una prisión de carpas en el desierto. Es una gran noticia que esos menores finalmente fueron sacados de Tornillo”, dijo el senador demócrata Jeff Merkley, que en diciembre presentó la Ley Cierre de Campos Prisión para Menores.

En noviembre, las críticas llovieron sobre la ciudad de carpas debido a un informe según el cual el gobierno del presidente Donald Trump había cancelado que el FBI verificara las huellas dactilares de los 2.100 empleados que trabajaban en el lugar y permitido que BCFS contratara solo a un experto en salud mental por cada 100 menores. Los legisladores exigieron controles más estrictos de los antecedentes de los empleados, más apoyo para la salud mental y una audiencia pública para continuar investigando los problemas en Tornillo planteados en el informe de un organismo federal de control y en una investigación de The Associated Press.

Algunos legisladores se manifestaron satisfechos de enterarse del cierre del centro, pero advirtieron que continúan funcionando otros en los que hay migrantes adolescentes recluidos. Para el martes 10.944 migrantes menores continuaban en la red gubernamental de albergues, hogares de acogida y centros de detención, según información confidencial oficial obtenida y verificada por la AP.

“Se me ha quitado un peso de encima por el hecho de que los menores estén ahora con sus familiares. Si uno trata de utilizar a los chicos para arreglar un sistema de inmigración fallido, se tiene un verdadero problema”, dijo el representante republicano Will Hurd, en cuyo distrito se encuentra el campo de detención.

AP La Jornada

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